El despeñadero de Enrique
Raúl NATHÁN PÉREZ
1).- Las huestes devastadas del copetón
Enrique Peña Nieto vino a Oaxaca. Aunque muy por lo bajo, tuvo la oportunidad de constatar la presencia de un partido devastado, fracturado, enconado. Peña y su staff testificaron la falta de organización, los golpes bajos, las caras largas de quienes se presume son sus principales promotores. Un PRI de vendettas aplazadas, de cofradías y facciones; un partido polarizado y confrontado; confundido y necrosado, en donde los llamados a la unidad simplemente sonaron huecos. Dos regímenes –el de Murat y el de Ulises- se concatenaron primero y se distanciaron después, para envilecer la política; para transformar a su partido en una prostituta barata. En un mercado de obediencia y buena voluntad; en un refugio de compinches y alcahuetes; socios y quelites. Hoy, el otrora partido triunfador, muestra los síntomas propios de la decadencia y la senilidad; el servilismo de unos y la exclusión de los más. De enemigos no correligionarios; de incondicionales y corre-ve-y-diles, no militantes. Un PRI –como dicen en mi tierra- al que sólo le queda lo que a la mula buena: el pedo y el relincho. Este partido devastado es lo único que queda en pie de la guerra prolongada de baja intensidad que se libró en los últimos tiempos. El mexiquense pudo percatarse de la existencia de un tricolor devenido rescoldo de mafias; legado personal de dos ex gobernadores, totalmente impresentables, a quienes se invitó, pero seguramente a no mostrarse en público.
El tricolor oaxaqueño es un partido que se ha ido desdibujando en los últimos días, ante la ausencia de un liderazgo fuerte; de un eje que aglutine y convoque. Un partido, al que han tenido que imponerle dirigente interino ante la imposibilidad de acuerdos. Un barco sin rumbo y sin piloto, que navega en derrota, al que muchos han abandonado como las ratas y se han sumado a sus otrora soterrados enemigos: unos al PAN con Diódoro Carrasco; otros con Benjamín Robles Montoya, “Cara Sucia” y otros, como Cándido Coheto o Lilia Mendoza, con un pie dentro y otro fuera. Es decir, sin ideología; sin principios, con un motor único: la conveniencia. Como huérfanos en situación de calle, acostumbrados a la opulencia cuando fueron gobierno, hoy en la indigencia y la mendicidad. Si en el 2010, después de la derrota de Eviel Pérez Magaña a la gubernatura se hablaba de 600 mil votos, la desbandada de los últimos tiempos tal vez los mantenga a la mitad. Éste es el capital que le ofertarán a Peña.
2).- La venganza por encima de todo
Con certeza, Peña Nieto no ha olvidado del teatrito que le armaron los oaxaqueños, candidatos al Senado y a la diputación en el cónclave de Pachuca. Reciclados y “rehabilitados” –de senadores a diputados o viceversa, asemejan pedos en bacinica, pero que no dejan la ubre legislativa- amenazaron con renunciar en bloque, simplemente porque nueve de ellos fueron impugnados. En el fondo, no era otra cosa más que bajar del caballo a Martín Vásquez y Nieves García, candidatos por la vía plurinominal, ubicados en sitios privilegiados. No tenían el hierro del corral de los franquicitarios del PRI oaxaqueño. Hoy, los candidatos de mayoría relativa le apuestan todo al “efecto Peña”: por eso no hacen campaña y están inmóviles y paralizados, aunque algunos, enriquecidos con el erario, zurren lana. Las diferencias entre los que hoy le apuestan a EPN es tan patética, que por un lado va Heliodoro Díaz Escárraga, coordinador estatal de la campaña del mexiquense; por el otro, Eviel Pérez Magaña, el presidente interino, Jorge Esteban Sandoval, el delegado Arturo Osornio y la caballada escuálida que se la jugará el primero de julio. Aquel pregona por el voto diferenciado; éstos aún simulan unidad y triunfalismo. Hablan de obtener 800 mil votos. ¿Pero de dónde?. De los once a la diputación, hubo ya dos bajas notables: Germán Simancas, en Tlaxiaco y Óscar Valencia, en Miahuatlán. Éste último, como buen “xiche” –así se les dice a los de Loxicha- hará una brutal contra-campaña para resarcir el agravio.
Nada más lejano en el PRI oaxaqueño que apostarle a la unidad. Fracturado como está, no hay duda que se encamina hacia una inminente derrota en algunos distritos. La labor de zapa de los inconformes, de los resentidos, de los desplazados, será el abono para la debacle. El daño es más grave que los trolls con sus intrigas y provocaciones. Lo que más sorprende es que los traidores, aglutinados alrededor de Murat, sean quienes, con la venia de éste, orquestan la derrota. He ahí el ambiente denso en los actos del candidato presidencial, amén de la provocación de mercenarios como “El Alebrije”. “¿Y dónde está la gente?” –preguntó enérgico Enrique Peña Nieto a un atribulado coordinador, Díaz Escárraga-. La respuesta de éste fue el silencio. Aunque debió ser categórica: ¿“se refiere a la gente de Murat o la de Ulises; la de Diódoro o la de Heladio”? Peña atisbó con su sonrisa forzada, la tragedia priista que vive Oaxaca y lo poco que ha quedado en pie, después de doce años de ignominia, autoritarismo y corrupción. Y lo peor: que los responsables, cual buitres, sigan dado cuenta de la carroña, en una lucha a muerte que ha tenido un destinatario: la entelequia priista oaxaqueña.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
--- Señal inequívoca de que pronto habrá ajustes en el gabinete de la alternancia, son las renuncias de Óscar Cruz López, a la Subsecretaria de Gobierno y Desarrollo Político y de Sergio Aguilar, en el CECYTEO. Lo sorpresivo no omite que hayan sido planeadas con antelación. Fuentes muy calificadas advierten serios cambios en el rubro de la educación. Hay áreas en donde los titulares no han hecho nada trascendente, pero sí mucha grilla. Por lo pronto, ya varios pusieron sus barbas a remojar, aunque digan a los cuatro vientos: “somos amigos de Gabino”.
--- La campaña a favor de los valores, que a través de una organización emprendió Benjamín Rojas desde media semana, cubre un vacío que los gobiernos municipal y estatal han dejado desde hace mucho tiempo. Cualquiera puede pensar que es una aventura. No lo es. Puede ser el eje de un interesante proyecto político.






