Lunes, 20 de Mayo de 2013

Mario DE VALDIVIA

¡Por fin! Futbol de oro

 

Éramos niños. En 1958 la Selección Mexicana de Futbol acudía a Suecia para participar en la Sexta Copa del Mundo “Jules Rimet”. Ya antes había competido en Uruguay 1930, Brasil 1950 y Suiza 1954. En ninguno de esos torneos había nuestro equipo obtenido un solo punto, nunca había empatado y menos ganado. Siempre había sido el último lugar y a pesar de ello a  jugadores como Horacio Casarín, Salvador Reyes o Antonio Carvajal se los consideraba héroes patrios.

México era perdedor por excelencia y en Suecia, a pesar del empate de último minuto con País de Gales (con gol de Jaime Belmonte, anotado “de palomita”), fuimos otra vez último lugar, como ocurriría 20 años después en Argentina 1978, cuando tuvimos a la peor selección y al peor entrenador de todos los tiempos (José Antonio Roca).

Los futbolistas mexicanos eras entusiastas, pero no eran profesionales en sentido estricto. Cobraban cualquier bicoca, entrenaban cuando podían (tres o cuatro tardes a la semana, al salir de sus trabajos) y casi todos eran de clase media. Jugaban en canchas como “La Verónica” o el “Asturias” y las tribunas eran de madera. Eran verdaderos “amateurs”: amantes, aficionados, apasionados de su deporte.

Eso era en el futbol de Primera División. En cuanto al deporte olímpico, éste estaba vedado a los “profesionales” y tenían que ser jóvenes aficionados que jamás hubieran cobrado un centavo por jugar en algún equipo (como era en todos los deportes olímpicos). Pero las cosas han cambiado y ahora en las disciplinas de conjunto (futbol, basquetbol, voleibol, etc.) todos son profesionales de alto o muy alto rendimiento, personajes de tiempo completo en el deporte y que cobran fortunas millonarias en dólares y en euros (¿Qué diría el Barón Pierre de Coubertin fundador del olimpismo moderno?).

Pero si en balompié profesional no descollábamos, en la “patada gallega” (así se le decía) del olimpismo pasaba casi lo mismo. Hoy en día, en cambio, los seleccionados para Juegos Olímpicos son todos profesionales reconocidos y quizás por ello México llegó el sábado 11 de agosto de 2012 a una final de futbol en la Olimpiada  de Londres (tercera que se celebra en esa capital).

En realidad ha sido una final de Primera División, de  estrellas que juegan en las ligas de sus países y en poderosos equipos europeos. De 1958 a 2012 han pasado 54 años y entonces Brasil fue Campeón Mundial (5-2 a Suecia) y México el último lugar. Por fin remontamos una colocación adversa en futbol profesional.

Para los libros de nuestra historia futbolera: sábado 11 de agosto, Londres 2012, en Wembley, donde Humberto Mariles obtuvo hace 64 años la medalla de oro en competencia ecuestre de Londres 1948, ahí mismo México se reivindica y los niños que empezábamos a tener gusto por el futbol, finalmente, obtenemos una satisfactoria respuesta de los héroes que se habían construido en papel y tinta de los periódicos y en la radio y la televisión.

El 11 de agosto la Selección Mexicana de Futbol nos dio el mejor triunfo que hayamos esperado: sobre Brasil, el pentacampeón mundial de futbol, los orgullosos brasileiros cayeron, como en Maracaná, 2-1, siendo otra vez favoritos como en aquella gesta charrúa de 1950.

Deseamos que de hoy en adelante el deporte mexicano se eleve a aquellas alturas a que siempre aspiramos en nuestro modesto desempeño deportivo. Saludamos a ese  equipo que gallardamente peleó y ganó. ¡Salud y gracias!

mdevaldivia@yahoo.com

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