D A V I D
Dr. Mario de Jesús Arias Cruz M&
* Nadie tiene derecho a trastocar nuestra sexualidad…
Estimad@s lectoras(es) que disfruten su descanso:
Salía con prisa del consultorio cuando llamaron a la puerta. Era un joven que me solicitaba atención y no tenía cita (generalmente pido a l@s pacientes llamar con antelación) pero cuando vi su cara de angustia no dude y llamé a casa que llegaría tarde; le pedí que pasara; tomara asiento y me dijera en qué podía ayudarle.
Se percibe la dificultad de una persona para hablar cuando menciona que no sabe por dónde empezar; él se enfocó directamente a mencionar que tenía 25 años y que vive con sus padres; que lo que le atormenta es no poder iniciar una relación con ninguna mujer -ya que no siente ninguna atracción por ellas-; aún cuando las ve guapas y bonitas no logra sentir un impulso que le ayude a conquistarlas.
Su cabello con rizos naturales color negro y bien peinados, contrastan con una barba descuidada que le da la apariencia de ser un poco mayor.
Su voz es grave y muy masculina; su cuerpo delgado con una estatura media; su ropa es cuidada y muestra un tono muy triste al relatar su historia.
Terminó la carrera de arquitectura hace un año y tiene en este momento un trabajo que le permite cubrir algunos gastos. Vive con sus padres; una pareja de profesores jubilados que habiendo tenido 4 hij@s -dos mujeres y dos varones-, viven con él que resulta ser el menor.
Nunca ha tenido novias formales. Cuando tenía 19 años, anduvo tres meses con una chica que resultó muy pegajosa y muy rápido lo hartó.
La verdad -me dice-; tampoco le gustan los hombres; ya que alguna vez en la Universidad un compañero le propuso ser pareja y no le llamó la atención.
Le preocupa que a sus años se siente tan extraño, ya que la mayoría de sus ex compañeros se han casado; sus ex compañeras le llaman insistentemente pero… él no sabe qué actitud tomar.
Cree que tiene miedo a una responsabilidad pero…a su edad, no debe ser así. No quiere desprenderse de sus padres y aun cuando ellos le dicen que se case, él les dice que aún no. No puede decirles que no le atraen las mujeres, pero… tampoco se siente homosexual.
¿Qué cosa soy? -Me pregunta a bocajarro con un signo de intriga en su rostro-
“Ya debería decidirme pero si nada me atrae qué puedo hacer; ¿sólo casarme para que digan que sí soy varón? ¿Tener una pareja homosexual para ver qué se siente, si no me atrae la idea?”, me dice.
Y su razón expuesta, marca su vida y su futuro. Desea cambiarlo y no puede.
David es un joven que su identidad sexual está en conflicto; sin determinar lo que desea hacer y sentir; para percibirse como tod@s l@s demás y establecer una vida como otras personas, que con identidad sexual clara y firme, pueden hacerlo sin ningún conflicto.
Le explico que debe tener un poco de paciencia. Debo ayudarle a encontrar qué sucedió; ya que seguramente en alguna de las fases de la fijación de la identidad sexual, hubo algo que trastocó su identidad y le cambió la vida.
A veces es una vivencia en la vida de los padres; otras, es un evento que a otras personas pudiera no alterar pero…que en él sí fue significativo. Muchos casos hay en que un abuso sexual les marca fatalmente; en otros, una agresión sexual que les impide sentirse tranquilos, y viven su sexualidad con temor y rechazo.
Al irle describiendo cada situación, su mirada se fue fijando en mí y ya no me dejó continuar. Recuerda que siendo niño a los 7 años -siendo muy devoto y asistiendo a un templo católico con regularidad-, el cura le ponía atención y cuidado extremos; él se sentía bien ya que su familia le decía que el sacerdote era representante de Dios en la tierra y que debía ser obediente y nunca pensó que lo que hiciera con el prelado era malo ni mucho menos pecado.
En múltiples ocasiones después de ayudar en la misa, le pedía que se quedara a merendar y lo hacía sabiendo que sus padres nunca se enojarían; a veces, le trataba secamente y otras era muy cariñoso; esto motivaba que no supiera qué pensar y ahora -me dice- que eso pudo haberle hecho dudar, ya que su fe y su sexualidad fueron siempre puestas en duda.
Cuando ya tenía 9 años, fueron a una población lejana y se quedaron a dormir en el lugar; la noche lo llevó a su cama y lo tuvo abrazado; sentía que el pene del cura estaba entre sus piernas pero nunca se opuso y menos dijo nada.
La verdad nunca me penetró -dice con llanto-, siente que desde ese momento nunca ha sentido el deseo de tener una pareja; pareciera que lo que vivió le dejó la impresión que la sexualidad es pecado y que lo que vivió no lo olvida.
Yo no soy quien debe juzgar la conducta del sacerdote. Sinceramente creo que le desgració la vida por completo y debe denunciarle.
Me dice que si lo hiciera le traería un sentimiento muy doloroso a sus padres; ya que son profundamente religiosos.
Que sólo desea saber si puede superar el conflicto y qué debe hacer para tener una vida como tod@s l@s demás, que tienen y disfrutan de una pareja y viven felices sin lo que él sufre.
Entiendo cuán difícil debe ser para él que su fe; sus creencias y sus padres; así como la moral social y todo lo que esto implica, le impide tomar una decisión para resolver un conflicto que viene arrastrando.
La denuncia es el único mecanismo que permite a la persona que ha sufrido de un abuso en la infancia, gritar con desesperación, rabia y coraje su dolor y frustración; ya que esto le ayuda a comprender que habiendo señalado a la persona que le agrede, empieza a enfrentar sus temores, limitaciones y conflictos; así como ir dándole cause a su vida.
La moral; el ser señalado, denostado o como se le denomina la pena pública. A much@s les impide hacer el señalamiento; ya que saben que se enfrentan como el pequeño David a un Goliat que ven muy grande, pero que el tiempo y los mecanismos de justicia han ido empequeñeciendo.
Las personas que abusan deben se frenadas por alguien. La justicia les debe alcanzar y sólo el que ha sufrido tan terrible circunstancia es capaz y debe hacerla efectiva. Entiendo en él su desesperación y en todas las personas que sufren abusos de este tipo. No puedan decirlo porque saben que nadie les hará caso y que al final, sólo serán señalad@s como el chico o la chica que “alguien” ya “les metió mano”.
He tenido en el consultorio a pacientes con muchos problemas de este tipo y su mayor obstáculo, es que consideran que nadie les va a creer. Cómo pensar que el cura; el maestro, el padre o el hermano, haya hecho un acto tan aberrante y se quedó callad@ por tanto tiempo; como si fuera tan fácil decirlo, gritarlo o firmar un papel y nada más.
Lo más difícil al enfrentar un abuso de este tipo, es saber si serán apoyad@s; cómo reaccionará su familia; si les creerán y si encontrarán el consuelo y la comprensión que siempre han creído les esté negado.
La decisión es de David y si no lo hiciera, habrá que caminar cuesta arriba ya que siempre tendrá en el inconsciente la idea que nadie le creyó; aun cuando el terapeuta sí le crea y… se quedó abandonado.
Este tipo de eventos jamás se olvidan. El trabajo terapéutico es ayudarle a este tipo de pacientes a vivir con esto, y no vivir dependiendo de este evento que es una parte de su vida y que significa tanto dolor y tanta ofensa, y que terminarán como en el caso de David; negándose a vivir la sexualidad por temor a no poder ejercerla.
Al terminar la sesión, le decía que no está solo; que existe alguien que bien le entiende; que saldrá a delante y que algún día deberá confesarlo a sus padres, para que se sienta libre de cargar tal peso.
Entiendo que su fe esté trastocada pero…un personaje como el que le agredió no significa toda la religión y, esta debe ser fortalecida y no decaer por un tipo sin escrúpulos que un nefasto día… en su camino se cruzó.
Recuerden que les espero todos los miércoles en el noticiero radiofónico: “Panorama Informativo Oaxaca” de Grupo ACIR, en el 89.7 de FM de 2 a 3 de la tarde, donde transmito mis conocimientos y experiencia al tratar problemas de identidad personal, identidad sexual y de pareja; agradezco de antemano la compañía. Colaboro en éste su diario “El Imparcial” desde hace más de 3 lustros, cada domingo. Gracias por permitírmelo. Esta labor informativa me apasiona y la seguiré haciendo, mientras el Creador lo permita y ustedes me sigan leyendo… seguiré. Así mismo, les agradezco sus críticas y comentarios al correo electrónico: totalmente_sexo@hotmail.com. La próxima colaboración espero que les agrade; el tema: “la mamá de Carmina”, en este su espacio de Sexología, con su amigo de siempre, Médico Sexólogo y Psicoanalista Dr. Mario de Jesús Arias Cruz, quien les atiende previa cita en la 1ª privada de Jacarandas 117; San Felipe del agua. Solicítenla al 520-21-69 ó al cel. 044-951-547-3942.






