Miércoles, 22 de Mayo de 2013

CAMILA

Dr. Mario de Jesús ARIAS CRUZ

La sexualidad es la oportunidad de vivir a plenitud…

 

Estimad@s amig@s, que tengan un feliz domingo:

 

Los 38 años apenas se le notan. Camina despacio y muy suave como temiendo hacer ruido. Su cabello recogido graciosamente, va atado a una mascada de azul rey que le hace resaltar el rostro moreno claro; con ojos que son como dos granos de café sin moler pero…lo que más resalta por sobre toda su figura, es su sonrisa muy tenue pero a la vez coqueta, que marcan dos labios delgados; muy delgados apenas cubiertos por un poquito de carmín.

Se sienta y me empieza a contar su historia; motivo por el cual acude a consulta.

Hija de una familia que habiendo sido de clase acomodada, vino a menos por malos negocios de su padre -jugador empedernido- y el crack económico del 85 que a muchas familias llevo a la desgracia, al perder verdaderas fortunas por las deudas que en dólares habían contraído.

De niña refiere que realmente fue feliz,  ya que la posición de sus padres les permitió acudir a escuelas de paga y tener lujos que muchos de sus familiares no tenían. Como detalle enmarca que salían de vacaciones fuera del país.

De adolescente era tímida; tanto, que sus propias hermanas le decían que era muy simple. La que menos novios tenía en su haber, era quien a los 15 de edad ya llevaba 3.

Se reservaba el derecho natural de tener novio pensando que era mejor esperar al hombre adecuado; no quería andar “de loca” como otras chicas de su edad y sus propias hermanas. Quería además, llegar virgen al altar.

Estudió una carrera y recuerda que en la Facultad, varios chicos le hablaban de noviazgo; ella sólo escuchaba y se dedicaba a sus estudios; no quería perder el rumbo y tampoco el tiempo. Una tía lejana le decía que una verdadera mujer debe saber esperar el momento oportuno y ella así lo hacía.

Al salir, encontró trabajo en una empresa privada; lo que le dio experiencia y luego ingresó al servicio público en una dependencia federal. Ha tenido en el trabajo varios pretendientes pero…ninguno le llama verdaderamente la atención para ser pareja. Alguno es casado; otros, sólo la quieren para acostarse y ella me dice con un mohín de pudor: “Espero al hombre a quien me vaya a entregar”.

Para distraerse y porque cree que su vida no tiene mucho sentido, se inscribió hace tres meses en una academia para tomar clases de baile de salón ya que, cree que debe de tener alguna gracia y necesita distraerse.

A la semana de asistir, se inscribió un hombre maduro de 53 años a quien le asignaron como pareja y con quien siente se acopló desde el primer día. Es un hombre de conversación interesante; de no mala figura y ella lo ve atractivo y muy limpio; es jubilado y vive sólo. Le comenta que enviudó hace 5 años y que busca una pareja con quien compartir su vida. Sus 2 hij@s -hombre y mujer- ya se casaron y viven fuera de la ciudad.

Dice que ha empezado a sentirse no sólo atraída sino un poquito enamorada; hecho que nunca le había sucedido con ningún otro de los varios pretendientes que por su vida alguna vez cruzaron.

Hace una semana, en el convivio de fin de año de la academia, él la invitó a su casita y creyó era el momento para iniciar una vida sexual; para su desgracia al intentarlo, sintió muchísimo dolor y evitó completamente la penetración; no se desanimó y otras dos veces más lo ha intentado pero siempre es el mismo absurdo y doloroso resultado; el dolor le impide siquiera que intente su pareja copular.

No puede contener más el llanto que profusamente llena sus ojos y con tristeza me mira fijamente y me interroga:

-“¿Por qué la vida es tan cruel? Esperé tantos años al hombre a quien me podía entregar y ahora que lo he encontrado, no lo puedo hacer como deseo.

¿Qué me pasa? ¿No soy una verdadera mujer? ¿El destino me castiga por haber despreciado el amor de tantos varones? ¿Nunca podré tener un bebé  cómo toda mujer? ¿Era ésta la verdadera razón por la que evitaba el tener una relación sexual? ¿Tendré remedio?”.

Aún cuando muchas personas -sobretodo varones- dicen que el llanto de una mujer es fácil y por todo lloran; el llanto de Camila era sincero; muy doloroso y verdaderamente profundo.

El vaginismo, es una dificultad o espasmo involuntario de los músculos que rodean al tercio inferior de la vagina y que imposibilita la satisfactoria  realización del coito.

Una mujer que lo padece, puede tener excelente deseo sexual y ejecutar juegos sexuales e inclusive llegar a tener un orgasmo pero… rechazará de antemano la penetración.

Se le considera primario, cuando una mujer nunca ha podido utilizar en su  menstruación tampones ni tener una relación sexual; mucho menos, permitir auscultación por ginecología ni efectuar su Papanicolaou.

Casos como el de Camila, lo padecen muchas mujeres sin saberlo y sólo lo descubren cuando intentan una penetración; otras, lo sufren secundariamente después de un parto traumático, infecciones recurrentes o secuelas quirúrgicas.

La realidad, es un problema de tipo psicológico que sólo se resuelve con la terapia individual; ésta, hará que se venza el trauma que lo provoca y se acepte poco a poco la penetración.

Muchas mujeres por falta de información; por educación muy rigorista; por traumas de abuso o por experiencias desagradables al acudir con ginecología, evitan en todo momento la penetración ya que la asocian inmediatamente con dolor; ni siquiera se permiten entender qué les pasa ya el temor no les permite buscar una salida y mucho menos… buscar ayuda.

El tratamiento psicoanalítico le permite a la persona liberarse de sus traumas, miedos e inseguridades y, le da la capacidad de poder disponerse a disfrutar una relación sexual.

Cierto que el tratamiento no es rápido pero…se ha demostrado que en el 100% de los casos tiene éxito.

Camila ha sufrido mucho en su vida personal; de pareja y sexual, al reservarse a tener relaciones sexuales por convicción personal. Nunca supo que padecía este problema que afortunadamente tiene solución.

El tratamiento lo empezaremos buscando la causa que le provocó el conflicto. Será doloroso si lo que provocó el trauma fue un abuso; no sabemos cuál es la causa pero al descubrirla, podremos tratarla. Lo más importante es saber de antemano que el problema sí tiene solución y que después, podrá disfrutar de su vida; su sexualidad y su pareja a plenitud.

A veces se cree que un tratamiento es cuestión de días o semanas; en algunos casos, quizás pudiera ser así.

La realidad, es que en muchas ocasiones se tarda mucho más tiempo -consideremos que es un problema de toda la vida y que resolverlo también podrá llevar un tiempo considerable -.

Lo más importante es comprender que sí tiene solución; que el vaginismo es un problema que la terapia resuelve y que está a la mano de la persona que lo desee tratar.

Muchas mujeres como Camila padecen este terrible problema y creyendo que no tiene solución, se pasan la vida negándose la oportunidad de vivir una vida distinta y mejor. La decisión está en usted; sólo hay que tratarlo y… ¡resolverlo!

 

Les espero todos los miércoles, en el noticiero radiofónico: “Panorama Informativo Oaxaca” en Grupo ACIR, en el 89.7 de FM de 2 a 3 de la tarde, donde transmito mi experiencia al tratar problemas de identidad personal, identidad sexual y de pareja; agradezco de antemano su compañía. Colaboro semanalmente  en éste su diario “El Imparcial”, desde hace más de 15 años. Gracias por permitírmelo. Esta labor informativa me apasiona y la seguiré haciendo, mientras el creador lo permita y ustedes me sigan leyendo. Así mismo, les agradezco su lealtad y solidaridad. La próxima colaboración espero que les resulte igualmente interesante; el tema: “Sabás”, en éste su espacio de Sexología, con su amigo de siempre, Médico Sexólogo y Psicoanalista Dr. Mario de Jesús Arias Cruz, quien les atiende previa cita en la 1ª privada de Jacarandas 117; San Felipe del agua. Solicítenla al 520-21-69 ó al cel. 044-951-547-3942.

 

Dr. Mario de Jesús ARIAS CRUZ.

Médico Sexólogo y Psicoanalista

Los comentarios estan cerrados














"

Minuto a Minuto