Una reflexión de fin de año
Raúl NATHÁN PÉREZ
1).- Un mal fario
No cabe duda, Oaxaca ha tenido mala suerte. Tenemos una historia envidiable; un patrimonio arqueológico y monumental único; creatividad excepcional; un mosaico multiétnico y cultural; un ángel inigualable, pero seguimos viajando en el furgón de cola de la modernidad. En el universo del desarrollo estamos perdidos. Nuestra ciudad, a excepción de los grandes almacenes: Wal-Mart, Suburbia y otras, que nos ven tan jodidos que nos venden sólo saldos y segundas, asemeja una provincia medieval; una eterna postal; una pintura plasmada en un lienzo. Gobiernos van y gobiernos vienen, en competencia a ver quién roba más, pero ninguna obra que valga la pena. En el entorno nacional nos siguen viendo como aborígenes, con taparrabos, con macana, viviendo de la caza y la recolección. Grupos primitivos y culturas semi-salvajes que nunca fueron estudiadas por etnólogos como Lévi-Strauss, Evans-Pritchard o Pierre Clastres. Sin embargo, nuestro estoicismo es aberrante, contrario a la publicitada rebeldía magisterial y de las organizaciones sociales. El chantaje y la demagogia institucionalizados. Au contraire, somos sumisos e irredentos; convenencieros y oportunistas, que con la paciencia de Job hemos soportado todo. Lo mismo sismos, tormentas y violencia, que gobiernos corruptos, arbitrarios y simuladores. Partidos facciosos y demagogos; legado de familias y tránsfugas; advenedizos e ilusos. Parafraseando a Román Gubern –cuya obra: Del bisonte a la realidad virtual, disfruto- “padecemos una casta política militantemente pervertida y corrupta, aunque abrumadoramente torpe e ignorante”. Hay que ver las listas de precandidatos del PRD para darse cuenta que los partidos y sus dirigentes no sólo perdieron su sustento ideológico sino la vergüenza, y eso que los ingenuos llaman dignidad.
2).- El fiasco de la alternancia
Como un atisbo de esperanza, de cambiar el estado de cosas y un adiós a los corruptos, en julio de 2010 el pueblo oaxaqueño se volcó en las urnas. Le apostó a la propuesta de un gobierno diferente, de un régimen de apertura y transparencia, que resultó ser un populismo trasnochado, que en funciones se tradujo en un gobierno de cuates y cuotas; de compromisos y pago de favores. El régimen de Gabino Cué ha sido hasta hoy, un gobierno de proyectos no de acciones; de ocurrencias no de políticas públicas; de rollos no de programas sociales. Una especie de candil de la calle, oscuridad de la eufemísticamente llamada “Casa del Pueblo”. Un gobierno de simulación, que nada tiene que ver con aquel a quien le apostó el voto popular. Un gobierno de poderes fácticos que se escudan en la penumbra de los negocios, del tráfico de influencias y de la velada complicidad. Otros son los que gobiernan no Gabino. Pero nadie lo cuestiona, pues los partidos están maniatados por sus ajustes de cuentas internos, por la rebatinga de las candidaturas, en la parafernalia de las elecciones del 2012. ¿Es el PRI un catalizador de la inconformidad y el hartazgo ciudadano? No. ¿Lo es el PAN, sumergidos sus cuadros en el traslape de panistas de nuevo cuño, que se han montado sobre los derechos de militancia de los doctrinarios? Tampoco es un foro de cuestionamiento al ficticio régimen gabinista. Menos el Congreso local es garantía de nada: es una cacofonía de voces; una verdadera Torre de Babel, en donde cada quien lleva su música aparte. Es un corral en el que los balidos se dan en diferente tono.
3).- La cruda realidad
Hay entre los oaxaqueños, pues, desesperanza y desilusión. Seguimos en las mismas. Nada ha cambiado. La cultura del chantaje, plasmada en los bloqueos, cierre de oficinas y secuestro de ciudadanos, sigue viento en popa. Desempleo y migración; violencia política y conflictos agrarios; atonía y pobreza. Un impresionante rezago educativo y un asfixiante subdesarrollo. ¿Qué ha fallado pues? Muy simple: ganaron el proceso electoral pero no saben gobernar y a poco más de un año, el llamado gobierno de la alternancia va dando tumbos, en medio de improvisaciones, tanteos y ocurrencias. Dice el gobernador que ya no habrá cambios y el gabinete seguirá: craso error. Salvo contadas excepciones, es apostarle a la inoperancia y la ineficiencia; la improvisación y la torpeza. No cabe duda pues, el mal fario para Oaxaca puede continuar. ¡Que la Virgen de Juquila o Mamá Chole –como dice Julio Esponda- es decir la Virgen de la Soledad, nos iluminen!
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
--- Con la anuencia de mi director general y amigo, Benjamín Fernández Pichardo y de sus hermanas, disfrutaré de mi segundo período vacacional. Esta columna volverá aparecer el 8 de enero, si Dios no dispone otra cosa. Me llevo como lectura: La taberna errante, de G. K. Chesterton (Acuarela & A. Machado, Madrid, 2009, 362 pp.), la ya referida obra de Román Gubern (Anagrama, Barcelona, 2007, 193 pp.) y La pasión de poder. Teoría y práctica de la dominación, de José Antonio Marina (Anagrama, Barcelona, 2008, 229 pp.). Que algunos se jacten de los libros que han escrito, yo sólo podré jactarme de los que he leído –J. L. Borges dixit-.
--- Un abrazo con motivo de la Navidad y Año Nuevo, a mis compañeros de EL IMPARCIAL: empresarios, directivos, editores, reporteros, columnistas y colaboradores; a mis colegas y amigos de otros medios impresos y electrónicos y a todos aquellos amigos –y algunos, no tanto- que con sus comentarios animan esta columna. Gracias por las atenciones de algunos y el soslayo de los otros. La condición humana queda de manifiesto en el dar y recibir.






