Candidaturas: Escarceos y meneos
Raúl NATHÁN PÉREZ
1).- La locura del 2012
La desesperación de cuajar una candidatura para el 2012, trae de cabeza a nuestra deplorable casta política. A unos les ha hecho perder la dignidad, a otros la razón y a unos más, la vergüenza. Hay en la mayoría una justificada ansiedad y alteración. En el PRI, el arribo de Pedro Joaquín Coldwell, ha roto paradigmas y demolido ilusiones. La guerra de baja intensidad ha arreciado en el mismo corral; las intrigas; el uso y abuso de las redes sociales. No hay nada más difícil que adelantar vísperas y nombres. Todos quieren; todos se mueven. Si no les toca, ya tienen planeada su venganza: se llevarán sus canicas a otra parte, para arremeter en contra de su mismo correligionario. Aquí todos son jefes: no hay tropa. Y las manos de los ex gobernadores metidas hasta el fango, como si el hecho de haber gobernado o mal gobernado; saqueado y expoliado nuestra miserias, fuera conditio sine qua non, para colar ahora a los hijos, los incondicionales o cómplices. Aquí, en efecto, la moral es un árbol que da moras. Hay quienes tienen sus velas prendidas a dos altares: si les falla en el PRI apoyarán a los enemigos. Algunos se han dedicado a realizar trabajo con las bases; otros, a la milonga, a la frivolidad, a darle gusto al cuerpo. Otros –Eviel Pérez Magaña- han hecho auto de fe de 600 mil votos obtenidos en la pasada contienda para la gubernatura, que seguramente hoy, serán menos de la mitad. La falta de autonomía, de deslinde con el ex gobernador Ulises Ruiz y la ausencia de un buen discurso le siguen pesando. Y hay quienes, sin tanta alharaca y pese a los golpes bajos, siguen trabajando con la militancia. Martin Vásquez Villanueva, es el mejor ejemplo.
2).- Las tribulaciones de la izquierda
Cuando Raúl Bolaños Cacho y José Soto anunciaron su destape por ambas fórmulas de la izquierda para el Senado, todo mundo puso el grito en el cielo: ¿con qué méritos hoy, priistas de muy viejo cuño, luego panista el primero y convergente, el segundo, se montan sobre los que han sudado más la camiseta? Son acuerdos cupulares, dirán los aludidos. Ni madres, dicen los afectados: Benjamín Robles Montoya y Alberto Esteva, que no le quitan a los primeros, el estigma de muratistas y herederos del oscurantismo que vivió Oaxaca en aquellos años aciagos. Es el resultado de las encuestas dirán en la cúpula de los partidos coaligados de izquierda, que llevan a AMLO como candidato. ¿Pero cuáles encuestas, dicen Robles y Esteva, que nadie las conoce, sino tal vez sólo Manuel Camacho, Ricardo Monreal y otros ex priistas que en su momento sorbieron de la ubre y que ahora, orgullosamente defienden a los desprotegidos, a los marginados y a los pobres, a quienes les ofrecen una “republica amorosa”? Mientras éstos se disputan la candidatura al Senado, hay voces en las tribus del PRD que no aceptan que el catálogo de opciones se circunscriba a cuatro. Ya algunos grupos apuntalan a Humberto López Lena. Las tribus, que están en permanente conflicto, no aceptarán imposiciones, pese a que la dirigencia “a modo”, que dejó Amador Jara, con su socio Rey Morales, no meterá ni las manos ante el peso de las cúpulas. Robles Montoya, dicen, tiene más ascendiente sobre López Obrador, como ningún otro de los que se disputan la candidatura.
3).- Los claroscuros en el PAN
Pese a ser el partido que más votos aportara al triunfo de Gabino Cué, el PAN es el patito feo del actual gobierno. El gobierno de la alternancia lo ha ninguneado. Lo sabían en el blanquiazul desde hace mucho: Gabino Cué no cumple pactos ni compromisos. Pero se volvieron a ir con la finta, azuzados desde Los Pinos. Hoy el blanquiazul se nota alicaído, sin liderazgo, sometido. Los tiempos electorales lo han alcanzado, sin una militancia convencida de su valor, sino avasallada por panuchos de nuevo cuño, que toman decisiones y se reparten el pastel. Un debilitado Huberto Aldaz ha dicho sentirse orgulloso de que su partido lo pele, ante la avalancha del ex priista, Diódoro Carrasco –poder fáctico en el actual gobierno-, el cabildeo “corderista”, de Eufrosina Cruz Mendoza y las manitas de Josefina Vásquez Mota y Ernesto Codero, moviendo las agitadas aguas oaxaqueñas. Con más cautela obró el edil de la capital Luis Ugartechea, quien venteó los aires de segregación y dijo que “mejor gobierna los tres años”. Es obvio, es panista de muy reciente cuño y su padrino César Nava, ya no tiene mucho peso, tampoco los de “El Yunque”. Es posible que ante tanta vaca flaca, echen mano de candidatos externos.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
--- Está en vísperas de presentarse, la obra: El Desafío de Oaxaca, de Martín Vásquez Villanueva, que aparecerá con el sello de Porrúa. El tehuano, médico de profesión y político por convicción, se propuso con su publicación compartir con los lectores su diagnóstico del presente y su propuesta de futuro, a partir de un amplio ejercicio de reflexión sobre la realidad de México y en particular de Oaxaca. Vásquez Villanueva plantea en dicha obra, la inaplazable redefinición del concepto de ciudadanía, el cual, a su juicio, debe integrarse plenamente a la estructura de un genuino poder democrático. Bajo este principio, el autor examina como tema del más alto interés para la vida política oaxaqueña, la promoción del activismo político ciudadano como elemento esencial de participación, no contrapuesto a la dinámica interna de su partido, el PRI, la cual debe sustentarse en una nueva visión de la política y una nueva estrategia proselitista. Lo más relevante de El Desafío por Oaxaca, son algunos cuestionamientos: ¿Por qué permanece inamovible el secular atraso que padece el pueblo oaxaqueño? ¿Cómo entender el inmovilismo de los niveles de atraso y marginación, exceptuando algunos indicadores sociales como educación superior, alfabetización, salud y apoyo a vivienda popular? ¿Cómo explicar la incontenible emigración oaxaqueña, el abandono del campo, la precaria competitividad, el casi nulo desarrollo industrial y la precariedad del ingreso? ¿Cómo aceptar la prevalencia de una visión inmediatista, asistencialista, en las iniciativas patrocinadas por el sector público oaxaqueño, incluida esta administración aliancista, demostrando así su incapacidad para emprender el proyecto decisivo y total que aproveche en plenitud la excepcional posición geográfica de Oaxaca y la enorme capacidad de recursos humanos?






