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Domingo, 20 de Abril de 2014

La UABJO: El conflicto perpetuo

La Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), es un perpetuo polvorín. El mejor ejemplo está en la Facultad de Idiomas, un problema que lleva meses afectando a la comunidad estudiantil y en el cual, la disputa y cotos de poder del ex rector y otros grupos, han atizado la abulia del rector Eduardo Martínez Helmes que, en esta ocasión a diferencia de otras, no ha enviado a sus porros a enderezar las cosas. Siempre lo hemos dicho: la UABJO debe refundarse o desaparecer. La academia va a la zaga de los intereses políticos y económicos que enarbolan los diversos grupos enquistados en los campus universitarios. Desde hace mucho, nuestra Alma Mater camina a la zaga de otras instituciones del país. Todos recuerdan la crisis que vivieron en los años 70 y principios de los 80, algunas universidades como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) o la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) junto con nuestra universidad, cuando el radicalismo de la izquierda delirante se metió a fondo a politizar las instituciones. Las dos primeras superaron satisfactoriamente sus diferencias, incluso la primera, es un ejemplo de autogestión y eficiencia académica. Pero la UABJO no.

Y ya no es la penetración de partidos o grupos radicales lo que ha hecho que siga en medio de la violencia y la inestabilidad, sino el hecho burdo de que quienes han forjado cotos de poder al interior –como es el padre del actual rector, Abraham Martínez Alavés- siguen medrando de los recursos universitarios, alentando la inestabilidad a través de sus grupos de porros y corifeos. Aunque han trascendido notas de una elección que se llevó a cabo el sábado pasado en la Facultad de Idiomas, no hay duda que los problemas seguirán. Existe una soterrada polarización en los grupos que manejan la situación, entre ellos los que comulgan con el mismo rector. De esta suerte, las cosas pues están amañadas, ante la falta de tacto de las mismas autoridades para manejar la situación. Tal parece que no existe voluntad para resolver dicho conflicto y la toma de escuelas y facultades puede seguir, hasta que hay algún hecho que de nueva cuenta nos ponga a los ojos de México y el mundo, como una entidad en la que no hay ley ni civilidad. Cada día queda más que claro que el paquete le quedó demasiado grande a Martínez Helmes.

 

Maestros contra la pared

 

Aunque hay ahora intentos de descalificar la actitud del presidente municipal de la Villa de Mitla, Alejandro Galo Bautista, hay algo que nadie le podrá negar: forjó un hito en la historia, al decir ¡basta!, a tanta impunidad magisterial. Si mantiene conflictos con el Comisariado de Bienes Comunales u otras circunstancias, eso no interesa. Lo importante es que hizo eco de lo que piensa el 90 por ciento o más de los oaxaqueños: el movimiento magisterial está desfondado, perdió su base social y se ha perdido en un mundo de exigencias, tan torpes como infames. Desde la perspectiva que quiera verse, lo ocurrido en dicha comunidad de los Valles Centrales, tuvo eco en los comentarios de columnistas e inclusive, con reconocidos cartonistas, como Calderón del diario “Reforma”, que con ironía festejó el secuestro y exhibición de los cinco maestros, por parte de pobladores mitleños. En las redes sociales el hecho tuvo un impacto inusual: no hubo más que expresiones de apoyo a los pobladores, ante la impunidad de los maestros. Sólo un torpe no puede entender que hoy están contra la pared y que todo lo que hagan podrá tener una respuesta enérgica de parte de padres de familia, autoridades municipales y ciudadanos. Insistimos: el llamado Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO), está tocando fondo. De apoyarse el gobierno estatal en las autoridades municipales, para poner un hasta aquí a los mentores, no hay duda que con ello dicho movimiento estará bordeando su fin.

La consigna de “Todos somos Mitla” es una severa llamada de atención para los grupos radicales que se escudan en el magisterio, pero por detrás negocian dádivas del gobierno; para los grupos en la clandestinidad, que han buscado refugio en las filas magisteriales; para el Frente Popular Revolucionario (FPR), que incursiona ahora en otros rubros, como el comercio ilegal y en la vía pública, en donde amenazan, vociferan, exigen y presionan. Lenta pero inexorablemente, el pueblo oaxaqueño está despertando de ese letargo asfixiante que le ha caracterizado, habida cuenta de que si los propios ciudadanos no hacemos algo, jamás el gobierno estatal se habrá de confrontar con ese onagro, que es el magisterio, a quien hoy se llama “aliado”. Ya nadie cree en los falsos redentores sociales tipo Raúl Gatica, Enrique Rueda Pacheco –ambos supuestamente exiliados- o Germán Mendoza Nube, señalados por sus mismos compañeros, de ser convenencieros y mercenarios.

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