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Apreciables amig@s, que tengan un excelente domingo:
Al llamar por teléfono, me dijo si le podía ayudar y, que por favor, le urgía una entrevista.
Cuando lo piden así; se entiende que del otro lado de la línea, hay una persona que sufre y que es preciso apoyar.
Es joven; representa una edad muy similar a la que tiene y, esquiva encontrar mi mirada todo el tiempo. Se esfuerza por reír pero, hay momentos en que su rostro denota tristeza e incertidumbre (marca sus facciones alargando la cara y mostrando su lucha interior)
Empieza preguntando si yo le podría decir con certeza, si es homosexual. Deja escapar una lágrima porque al decirlo, muestra su dolor.
Le pregunto el porqué de su duda y me refiere que no quiere serlo pero, que sus impulsos por esa dirección le llevan y… me explica:
De niño fue siempre muy retraído y temeroso de acercarse al padre -quien de siempre le exigía un comportamiento masculino muy marcado-, como ser rudo y que practicara deportes. Al estar con otros niños, le insistía en que jugara a los vaqueros o los soldados y él; la verdad, nunca le llamó la atención este tipo de entretenimiento.
Recuerda que era tan retraído que se pasaba las horas dibujando o más tarde, asistiendo a los servicios religiosos de la capilla de su población.
Durante la primaria, le gustaba más estar con las niñas -porque sabía que no lo molestarían ni le pedirían que se integrara al equipo de futbol-. Se volvía su confidente (de las niñas) y lo invitaban a integrar sus equipos de trabajo, por tener aptitud para el dibujo.
En la secundaria, le empezaron a atraer los hombres. Al saber que la religión no lo permitiría, desistió de la idea e inclusive, se hizo novio de una de sus fieles amigas y compañeras pero…la relación duró sólo los últimos meses del tercer año y como ella, se trasladó a otra ciudad. Terminaron en buenos términos. Hace unos meses, se enteró que ya se había casado y tenía una bebita.
En el bachillerato, se dedicó de lleno a las actividades religiosas y olvidó por ese tiempo su sexualidad; ni siquiera se masturbaba, ya que su confesor le insistía que era pecado y, que el onanismo, lo alejaba de Dios.
Cuando llegó a la carrera que -recién terminó- hubo intentos de tener una novia pero, como las chicas actuales son más abiertas y decididas, tuvo relaciones sexuales con un par de compañeras que no le dejaron del todo satisfecho y, por consiguiente, prefirió no iniciar un noviazgo por temor a no poder atender a la pareja.
Y ahora; a los 24 años; con una carrera terminada y con título universitario, no sabe qué camino seguir y esto, es el motivo de acudir a su servidor.
Para nuestro joven personaje, es difícil tomar un camino ya que no tiene una identidad sexual clara y firme.
Cuando nos formamos en el vientre de nuestra madre, nos desarrollamos por la información genética que proporcionan las células germinativas que papá y mamá proporcionan. Esto se manifiesta a plenitud -con el cuerpo que al nacer traemos-; con los caracteres sexuales que a simple vista nos diferencian; por lo tanto, somos hombres o mujeres. A esto se le llama, sexo legal.
Cuando vamos creciendo, debemos reafirmar este sexo y comportarnos con respecto a esa actitud, que consideramos debemos asumir por haber nacido mujer o varón. Esto, lo vamos haciendo con base en el concepto que nuestra cultura y costumbre, nos marca del comportamiento que en la familia o población, se consideran del género al que pertenecemos (masculino o femenino)
En nuestra mente y en nuestra manifestación sexual, se van dando cauce a los cambios y las formas de ser -que nos harán asumir la identidad sexual que nos corresponda-. Esto nos hará que nos sintamos plenos como hombres o mujeres.
Si en ese identidad sexual, hay algunas cosas que no nos agradan, las podremos cambiar pero, el comportamiento general será que como varón, buscaré a una mujer para sentirme bien y, una mujer, seguramente deseará a un varón como pareja o compañero.
En el caso del homosexual, no se siente bien al buscar a una mujer y entonces, con preocupación y temor al principio -por no aceptarse- dentro de sus amigos o compañeros, seleccionará al que cree que le gusta y se enamorará primero; aún, antes de tratarlo.
Ya después -cuando la aceptación ha arribado-, con marcado interés; sin miedo y hasta con ansias, buscará que una pareja llene sus momentos íntimos, Y…se esforzará por tener una pareja formal; más ahora que ya hay una tolerancia y aceptación de su forma de vida sexual.
Salvador… busca quien le defina su vida. Busca un salvador de su sexualidad, quien le señale el camino; le de paz y tranquilidad y, le haga entender que no está equivocado; en conclusión, alguien que le de seguridad en su elección.
Le manifesté que, todo lo antes mencionado lo podrá al final alcanzar pero… que deberá primero definir qué desea vivir y disfrutar. No se puede quedar en el limbo de la sexualidad, ya que esto no le ayudará en nada.
Y cuando lo haya definido y abordarlo con dignidad, valor y entusiasmo; sin sufrir -porque será su vida-, nadie; absolutamente nadie, ni por muy autoridad parental o eclesiástica que sea, le podrá determinar su futuro y su vida. Esto solo lo deberá hacer él (para que no se arrepienta jamás de lo que haga)
Le insistí, en que si por alguna razón se llega a equivocar, podrá tomar el sendero que considere correcto; sin malestar ni culpa, ya que todas las personas podemos errar en nuestra vida; aún cuando muchas personas creen que todo lo hacen bien.
Que andar otra senda, le traerá la felicidad que ahora con angustia y desesperación, sigue buscando.
El trabajo que nos espera es arduo, doloroso y complicado pero…su empeño, le ayudará a vencer la adversidad y lograr algún día –espero no sea muy lejano-, vivir la vida y sexualidad con felicidad; a la que tiene derecho, como todas las personas del globo terráqueo.
Salvador busca quien pueda salvarlo, cuando él será quien determine su vida.
Tú amable lector(a): ¿Eres feliz con tu vida y sexualidad?
Les invito a escuchar el programa de radio TOTALMENTE SEXO; éste y todos los sábados. En Amor 105.7 de FM y 990 de AM; de 8 a 9 de la noche.
Espero contar con el favor de su amable atención el próximo domingo, en donde comentaré el tema “Blanquita”, en éste su espacio de Sexología; con su amigo de siempre, Médico Sexólogo y Psicoanalista, Mario de Jesús Arias Cruz, quien les atiende previa cita, en la 1ª Priv. Jacarandas 117, San Felipe del agua. Solicítenla al 516-49-44; 520-21-69 ó al cel. 044-951-547-3942.
Críticas, comentarios o propuestas sobre algún tema para ésta columna, al correo electrónico totalmente_sexo@hotmail.com
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